Vecinos denuncian olor nauseabundo en Juan Galán


Vecinos denuncian olor nauseabundo en Juan Galán

En la zona de barrios de La Almona, sobre la Ruta Provincial N° 2, hay algo que se volvió parte de la rutina nocturna: un olor nauseabundo, intenso y persistente que invade las casas y condiciona la vida cotidiana. Hay noches en las que resulta imposible mantener las ventanas abiertas o permanecer en espacios exteriores sin incomodidad.

No se trata de un episodio aislado. Es una situación que, según los vecinos, se repite desde hace años.

Los testimonios coinciden en varios puntos. El olor aparece principalmente durante la noche, con una intensidad constante, y afecta a distintos sectores de la zona. También coinciden en otro aspecto: los reclamos existen. Denuncias, presentaciones ante organismos municipales y provinciales, pedidos de intervención. Sin embargo, aseguran que el problema nunca se resolvió.

Esa repetición no solo genera incomodidad. También provoca desgaste y una sensación cada vez más extendida entre los vecinos: la de que no hay respuestas concretas frente a un problema que se sostiene en el tiempo.

Desde lo técnico, sin afirmar un origen específico, existen factores conocidos que pueden explicar este tipo de fenómenos. Determinadas actividades o procesos pueden generar emisiones odoríferas, y las condiciones nocturnas —como la menor circulación de aire— favorecen que esos olores se perciban con mayor intensidad. Sin embargo, sin estudios que lo confirmen, no hay una identificación clara de la fuente.

Y ahí aparece uno de los puntos centrales del conflicto.

¿De dónde proviene el olor?

¿Se realizaron estudios para determinar su origen?

¿Existe algún tipo de monitoreo en la zona?

Hasta el momento, esas preguntas no tienen respuestas públicas claras.

En términos de salud, la situación tampoco es menor. La evidencia científica señala que la exposición reiterada a este tipo de olores puede provocar:

  • Dolores de cabeza
  • Náuseas
  • Irritación ocular y respiratoria
  • Estrés y alteraciones del sueño
  • Disminución del bienestar general

Aun cuando los niveles no sean peligrosos desde el punto de vista toxicológico, el impacto psicológico y social es significativo. Vivir con un olor constante, todas las noches, durante años, no es una situación neutra.

En la provincia existen organismos con competencia ambiental, como el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de Jujuy y áreas técnicas de control como la Secretaría de Calidad Ambiental de Jujuy, además de las responsabilidades propias de los municipios. Por su propia naturaleza, estos organismos tienen funciones de control y fiscalización, por lo que cuentan con facultades para intervenir, inspeccionar y avanzar en la investigación de este tipo de situaciones, incluso sin necesidad de una presentación judicial previa.

Distinto es el rol del Juzgado Ambiental de Jujuy, que si bien tiene amplias competencias en materia ambiental, requiere que el problema sea formalmente llevado a su conocimiento mediante una presentación o acción judicial. A partir de allí, puede actuar con herramientas específicas para impulsar el proceso, ordenar pruebas y exigir soluciones.

Mientras tanto, los vecinos continúan conviviendo con una situación que, más allá de su origen, impacta todos los días —y especialmente todas las noches— en su calidad de vida.

El reclamo es concreto: que se identifique la causa y se tomen medidas.

Porque después de años de convivir con el mismo problema, lo que más incomoda ya no es solo el olor. Es la falta de respuestas.

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Fuente: www.todojujuy.com

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